Si el portal es desmontable, podemos guardarlo separado para que no aplaste al resto o ponerlo en la base de la caja y que almacene algunas de las figuras centrales. Utilizaremos papel de periódico para envolver cada figura y mejor, un plástico de burbujas.
Paso 4: ¿Cómo guardar el árbol de Navidad sin que ocupe demasiado?
El árbol es otro clásico. Guardarlo en su caja original es la opción más lógica, pero no siempre es la más cómoda. Con el tiempo, esas cajas suelen deformarse o romperse.
Podemos optar por:
- Bolsas específicas para árboles, de lona gruesa y con cremalleras resistentes.
- Fundas alargadas con asas, que facilitan moverlo sin esfuerzo.
- Etiquetas visibles, para identificar rápidamente qué hay dentro.
Si el árbol es desmontable, es recomendable plegar bien cada rama hacia el tronco y evitar forzar las uniones.
Los lugares donde podemos guardarlo si no tenemos un trastero puede ser el nuestro cuarto (por ejemplo, las camas estilo canapé son una buena idea para aumentar el espacio de almacenamiento en el dormitorio) en un altillo o incluso el salón si contamos con posibilidades de “esconder” cosas de forma decorativa. En cualquier caso, debe estar bien protegido para que no pierda la frondosidad.
Paso 5: el arte de etiquetar la decoración navideña: un pequeño gesto para una gran diferencia
Finalmente, si tenemos varias cajas, lo más práctico es etiquetar cada caja o bolsa. Eso marca un antes y un después en cualquier tipo de organización del hogar.
No hace falta que sea algo elaborado: una pegatina con “luces”, “belén”, “árbol” o “adornos frágiles” nos evita abrir todas las cajas el próximo diciembre.
También podemos numerarlas y llevar un pequeño inventario que podemos tener incluso en una nota guardada en el móvil.
Tomarse un tiempo para saber cómo guardar los adornos navideños nos ayudará a tener cada bola, espumillón y figurita prácticamente nuevos cada año. Además de ser una forma de conservar sus propiedades y belleza, también nos ayudará el año que viene a sacar la decoración de forma más ágil.
Guardar bien los adornos es una forma de cuidar pequeños trocitos de nuestra historia familiar, sobre todo, si hay niños en casa.