Cómo guardar los adornos navideños de un año a otro

Una guía sencilla para organizar y proteger toda la decoración una vez terminan las fiestas

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Cuando pasan los Reyes y toca deshacer la decoración, siempre nos encontramos con la misma escena: cajas abiertas, decoración de Navidad desperdigada, luces mezcladas con espumillón y un árbol que ya no sabemos ni cómo meter en su embalaje original. 

Desde Fotocasa vemos cómo guardar los adornos navideños de forma ordenada, segura para tenerlos en perfectas condiciones y listos para usarse el año que viene.

Nuestro objetivo no es solo organizar, sino prolongar la vida útil de cada pieza, evitar roturas y, por qué no, para que el ritual de volver a abrir la caja de Navidad el año que viene esté libre de enredos y estrés.

¿Por qué merece la pena guardar bien la Navidad?

La decoración navideña no es solo un conjunto de objetos: muchas veces forma parte de nuestras tradiciones familiares. Guardarla bien evita disgustos, pero también nos ahorra tiempo y dinero.

Cada minuto que invertimos en ordenar ahora nos ahorra diez cuando volvamos a decorar la casa

Además, almacenarlo todo correctamente evita que la humedad, el polvo o los golpes deterioren las piezas más delicadas. Y si vivimos en un piso con poco espacio, tenerlo todo compactado nos ayuda a ganar metros útiles y aprovechar el espacio durante el resto del año.

Preparando el terreno: cómo empezar a guardar los adornos de Navidad

Antes de ponernos con cajas y bolsas, conviene dedicar unos minutos a revisar qué tenemos.

  • Separar lo que sirve y lo que no: bombillas que no encienden, bolas con la purpurina desprendida, cables pelados… Podemos reservar un pequeño espacio para las cosas que necesitan reparación o directamente descartarlas si no tienen arreglo.
  • Agrupar por categorías: esto hace que todo encaje mejor después y evita mezclar materiales que podrían dañarse entre sí.
  • Limpiar ligeramente cada pieza: Un paño seco es más que suficiente. Guardar los adornos con polvo es el camino más rápido hacia una mala conservación.

Estas tres pautas nos permiten trabajar con orden desde el principio y anticiparnos a cualquier problema.

Paso 2: conseguir una caja de adornos de Navidad perfecta

La caja de adornos de Navidad es un elemento clave. No todas valen por igual, así que conviene elegir bien.

  • Lo ideal es que sea de plástico rígido, no de cartón. Así evitamos la humedad.
  • Para adornos muy delicados o el menaje y decoración de la cena de Navidad, buscamos una caja a la que debemos añadir divisiones interiores.
Para proteger los adornos más delicados, añade divisiones interiores o pequeños contenedores dentro de la caja principal
  • Si tenemos muchas piezas pequeñas, usar contenedores más pequeños dentro de la caja principal es un truco muy práctico.

A veces da buen resultado usar varias cajas medianas en lugar de una enorme. De este modo, no pesa tanto y es más fácil manipularlas.

Paso 3: ¿cómo guardar los adornos de Navidad sin que se rompan?

Cuando tenemos claro qué tipos de adornos tenemos y la caja con sus compartimentos, iremos paso a paso con cada elemento decorativo.

Guardar bolas y figuras de Navidad para que no se rompan

Las piezas más frágiles necesitan una protección especial. Podemos usar papel de seda, fieltro o incluso restos de papel de regalo de la propia Navidad. Lo importante es evitar que choquen entre sí en la caja.

Antes de guardar bolas y figuras, conviene envolverlas bien y colocarlas sobre algún tipo de soporte para que no choquen entre sí

Un truco sencillo es reutilizar cajas de huevos o pequeñas hueveras de plástico para proteger bolas pequeñas. Finalmente, sobre las bolas y figuras podemos colocar espumillón que actuará como un protector adicional.

Esta sección de adornos puede ir en una caja más pequeña, con una buena organización de armario, no debería restarnos espacio para otras cosas.

Desenrollar las luces de Navidad y guardarlas bien

Las luces son, probablemente, lo que más pereza da guardar; pero hay un método infalible: enrollarlas alrededor de una cartulina firme o un trozo de cartón. 

Así evitamos nudos y durarán mucho más tiempo. Además, el año que viene será mucho más sencillo de desenrollar.

Una vez preparadas, podemos añadirla a la caja de bolas y figuritas más delicadas.

Organizar el belén para guardarlo

El belén es una de las tradiciones navideñas más comunes y sus figuras suelen tener un mayor valor sentimental. Aquí conviene envolver cada pieza por separado y usar una caja exclusiva para ellas

Guardar las luces con un cartón y las figuras del belén con papel de burbujas asegura que los adornos duren más y el año que viene sean más fácil de sacar

Si el portal es desmontable, podemos guardarlo separado para que no aplaste al resto o ponerlo en la base de la caja y que almacene algunas de las figuras centrales. Utilizaremos papel de periódico para envolver cada figura y mejor, un plástico de burbujas.

Paso 4: ¿Cómo guardar el árbol de Navidad sin que ocupe demasiado?

El árbol es otro clásico. Guardarlo en su caja original es la opción más lógica, pero no siempre es la más cómoda. Con el tiempo, esas cajas suelen deformarse o romperse.

Podemos optar por:

  • Bolsas específicas para árboles, de lona gruesa y con cremalleras resistentes.
  • Fundas alargadas con asas, que facilitan moverlo sin esfuerzo.
  • Etiquetas visibles, para identificar rápidamente qué hay dentro.

Si el árbol es desmontable, es recomendable plegar bien cada rama hacia el tronco y evitar forzar las uniones. 

Los lugares donde podemos guardarlo si no tenemos un trastero puede ser el nuestro cuarto (por ejemplo, las camas estilo canapé son una buena idea para aumentar el espacio de almacenamiento en el dormitorio) en un altillo o incluso el salón si contamos con posibilidades de “esconder” cosas de forma decorativa. En cualquier caso, debe estar bien protegido para que no pierda la frondosidad.

Paso 5: el arte de etiquetar la decoración navideña: un pequeño gesto para una gran diferencia

Finalmente, si tenemos varias cajas, lo más práctico es etiquetar cada caja o bolsa. Eso marca un antes y un después en cualquier tipo de organización del hogar. 

No hace falta que sea algo elaborado: una pegatina con “luces”, “belén”, “árbol” o “adornos frágiles” nos evita abrir todas las cajas el próximo diciembre.

También podemos numerarlas y llevar un pequeño inventario que podemos tener incluso en una nota guardada en el móvil.

Tomarse un tiempo para saber cómo guardar los adornos navideños nos ayudará a tener cada bola, espumillón y figurita prácticamente nuevos cada año. Además de ser una forma de conservar sus propiedades y belleza, también nos ayudará el año que viene a sacar la decoración de forma más ágil.

Guardar bien los adornos es una forma de cuidar pequeños trocitos de nuestra historia familiar, sobre todo, si hay niños en casa.

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