En definitiva, la TIN nos da una visión parcial del préstamo (solo intereses), mientras que la TAE nos da la foto completa, incluyendo todos los gastos que afectan al bolsillo. Por eso, al analizar diferentes ofertas hipotecarias, conviene mirar siempre la TAE antes de decidir.
Entender la diferencia entre TIN y TAE en la hipoteca nos ayudará a comprender mejor lo que estamos pagando por nuestra hipoteca. La TAE refleja el impacto de las comisiones, por lo que a la hora de comparar hipotecas conviene fijarse en ella siempre (y no solo en la TIN).
De esta forma podremos entender mejor las propuestas de los bancos y, si es posible, renegociar condiciones más ventajosas.
Ejemplo de TIN y TAE
Imaginemos una hipoteca de 150.000 € a 25 años. El banco nos ofrece un TIN del 2%. Eso significa que pagaremos solo un 2% anual por el dinero prestado.
Pero al sumar comisión de apertura (1%), seguro de hogar obligatorio y otros gastos, la TAE sube al 2,45%.
En la práctica, esto supone que aunque el interés parezca bajo, el coste real es más alto. Este ejemplo de TIN y TAE en hipoteca muestra por qué conviene comparar siempre las TAE.