Solicitar una hipoteca es un paso fundamental al comprar una vivienda. Esta decisión implica adquirir un compromiso a largo plazo con el banco, que prestará el dinero para adquirir el inmueble, a cambio de devolverlo en cuotas mensuales durante el periodo pactado.
Por ello, es clave entender cómo funcionan las hipotecas, qué tipos existen y qué factores influyen en su coste real. A continuación, explicamos todos los aspectos esenciales que debes conocer antes de solicitar una hipoteca.
¿Cuáles son los componentes clave de una hipoteca?
El dinero prestado por el banco, los intereses aplicados y el plazo para su devolución son los tres elementos principales de cualquier hipoteca:
1. Capital
Es la cantidad total prestada por el banco que, como máximo, suele cubrir hasta el 80% del precio de compraventa o de la tasación, el que sea menor. A mayor capital, mayor será la cuota mensual.
2. Tipo de interés
El banco cobra unos intereses por el dinero prestado. Estos pueden variar en función del tipo de hipoteca:
- Hipoteca fija: pagarás siempre la misma cuota, lo que te permite tener una mayor previsión.
- Hipoteca variable: la cuota podrá cambiar según la evolución de un índice de referencia, que en España suele ser el euríbor.
- Hipoteca mixta: las cuotas mensuales serán fijas durante los primeros años, para pasar después a ser variables. Es una opción intermedia que combina estabilidad inicial y posible flexibilidad futura.
3. Plazo de amortización
El plazo de amortización es el periodo de tiempo acordado con el banco para devolver el dinero prestado, incluyendo los intereses. Cuanto más largo sea el plazo, menor será la cuota mensual, pero mayores serán los intereses acumulados a lo largo del tiempo. En España, los plazos habituales oscilan entre los 20 y los 30 años.





