La renta antigua de los años 50 vuelve a estar en boca de todos. El pasado 17 de febrero se presentó una proposición de ley en el Congreso de los Diputados para recuperar los contratos de arrendamiento de duración indefinida.
La propuesta contempla una modificación del artículo 9.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para convertir en indefinidos todos los contratos de alquiler de larga duración, que actualmente tienen un plazo obligado de cumplimiento para el arrendador de cinco años si se trata de una persona física, y de siete, en el caso de personas jurídicas.
En el sistema vigente, llegado el final de su vigencia, el propietario puede resolver el contrato si lo notifica al inquilino con, al menos, cuatro meses de antelación a la fecha de vencimiento. Si no lo hace, el arrendamiento se prolongará automáticamente durante tres años más.






