Las grietas en paredes interiores son un problema frecuente que, aunque parezca inofensivo a primera vista, puede evolucionar negativamente y provocar daños trascendentales para las estructuras si no se tratan a tiempo.
Por ello, hay que conocer cómo repararlas eficazmente y cómo prevenir esta lacra a futuro. Por eso presentamos aquí una guía práctica para abordar este problema desde un enfoque de los profesionales de la reforma.
Paso 1. Identificar el tipo y la causa de la grieta
Antes de actuar, es esencial diagnosticar el origen de la grieta. Las grietas superficiales, por ejemplo, se producen por el lugar donde se asienta de manera natural del edificio o por la contracción de los materiales: estas son fáciles de tratar.
Sin embargo, si la grieta es profunda, horizontal o atraviesa varios muros, podría disparar la alarma de que existe un problema estructural más serio que requiere la intervención de un profesional. De manera inmediata, por lo general. Por lo que te recomendamos que lo vea un profesional antes de taparla. Así evitaremos problemas futuros.
Paso 2. Preparar la superficie
Es conveniente siempre limpiar la grieta con un cepillo para eliminar polvo, pintura de la pared suelta o residuos. En el caso de las grietas más profundas, se recomienda utilizar una espátula para abrirla ligeramente y garantizar que el material de reparación penetre de manera efectiva.





