Los contratos de alquiler temporal, de acuerdo con el artículo 3 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), se consideran «arrendamiento para uso distinto de vivienda», para cuya regulación «la ley opta por dejar al libre pacto de las partes todos los elementos del contrato», siempre respetando lo estipulado por el Código Civil.
Por lo tanto ¿es posible actualizar el precio en este tipo de contrato de alquiler teniendo en cuenta que los plazos acostumbran a ser inferiores a un año? ¿Hay alguna limitación o normativa? Desde Fotocasa, analizamos qué dice la ley sobre la posibilidad de actualizar el precio en contratos distintos del de vivienda habitual, como es el caso de los alquileres temporales.
¿Cuál es el plazo de los contratos de alquiler temporal?
Los contratos de alquiler temporal, a diferencia de lo contratos de vivienda habitual, no tienen estipulado un plazo mínimo de duración. En los segundos, la duración del contrato puede ser pactada libremente, aunque «si esta fuera inferior a cinco años, o inferior a siete años si el arrendador fuese persona jurídica, llegado el día del vencimiento del contrato, este se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta que el arrendamiento alcance una duración mínima de cinco años, o de siete años si el arrendador fuese persona jurídica».
En el caso de los contratos de alquiler temporal, aunque puede ser pactado libremente entre propietario e inquilino, el plazo suele ser inferior al año (entre 32 días y 11 meses), ya que están pensados para cubrir la necesidad de vivienda en circunstancias específicas como, por ejemplo:
- Movilidad por trabajo. Profesionales que necesitan una vivienda temporalmente para atender un proyecto en otra ciudad o un contrato laboral de corta duración.
- Estudios universitarios. Jóvenes estudiantes que necesitan alojamiento durante los 10 meses que dura el curso académico.
- Mudanzas provisionales mientras se realizan reformas en la vivienda habitual. Personas que están construyendo su vivienda habitual o reformándola y que necesitan un inmueble de forma temporal.
En la firma del contrato, el plazo debe acordarse entre las partes y definirse la causa temporal concreta.








