¿Qué es el gas radón? Empecemos por aquí: es un gas noble, incoloro, inodoro que se libera de forma natural de las rocas, la tierra y el agua. El principal problema es que este gas entra en los edificios y en su proceso de desintegración produce partículas radioactivas, pudiendo ser perjudicial para la salud. Algo que no es fruto de la ocurrencia, sino que está reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Dónde se localiza? Hasta donde sabemos, penetra en los edificios a través del terreno. Por ejemplo, puede entrar por el interior mediante las grietas y juntas de los cerramientos en contacto con el suelo (muros de sótano, soleras, etc.); también se propaga a través de la masa de los materiales porosos que forman los propios cerramientos; y, por último, por el contacto con elementos pasantes (bajantes o tuberías de evacuación, por ejemplo).
¿Dónde se concentra? La mayor concentración de gas radón se da en plantas bajas y sótanos: al propagarse mediante el terreno, las mayores concentraciones se encuentran en las plantas inferiores, algo agravado por el hecho de que la densidad del radón es superior a la del aire.





