Calefacción tradicional con radiadores o suelo radiante
Una calefacción tradicional con caldera de gas o pellets nos aporta un calor muy agradable para esos días de invierno más crudos. Sin embargo, no es capaz de climatizar la vivienda cuando las temperaturas suben. Además, debemos tener en cuenta los inconvenientes que plantean todos los combustibles fósiles, incluidos los pellets, leña o similares. Entre ellos debemos contar con almacenarlos, con la suciedad que generan, bien por el humo, por las cenizas, etc.
Otro inconveniente que van a tener el gas y el gasoil es que cada día se van a encontrar con más restricciones legales. Con el objetivo de reducir las emisiones de CO2, todas las instalaciones que usan combustibles fósiles no renovables van a ir siendo restringidas, con mayores exigencias de eficiencia hasta prohibir su comercialización e instalación.
Aire acondicionado con bomba de calor
Disponer de un equipo de aire acondicionado nos asegura climatizar la casa durante todo el año, tanto mitigar el calor del verano, como aumentar la temperatura de nuestro hogar en invierno. Además, es el sistema más económico tanto en su precio como por su relativamente fácil instalación.
Sin embargo, su calefacción por aire no es tan confortable como la del suelo radiante o los radiadores, pues se basa en el movimiento del aire, creando pequeñas corrientes y calentando más la parte superior de las estancias.