Al hacer esto, como el gas está mucho más frío que el ambiente, consigue absorber el calor para condensarse y, al bajar la temperatura del aire exterior, puede llegar a formarse una capa de escarcha sobre ella. Así, para evitar roturas, el equipo de aerotermia detecta que se ha formado escarcha y para de trabajar. Entonces, invierte el ciclo de trabajo para calentar un poco la unidad exterior, sin que trabaje el ventilador de la unidad interior, de forma que no baje nuestro nivel de confort y bienestar en el hogar. Aunque sí notamos que el equipo ha parado de expulsar aire caliente.
En realidad no hay ningún problema, aunque si estamos en una zona con clima más riguroso, o estamos sufriendo una ola de frío, quizás se repita esto varias veces, y nos podamos alarmar. Sin embargo, no hay que preocuparse en exceso, si comprobamos que pasados unos minutos el aire por aerotermia vuelve a funcionar correctamente.
Aunque, para estar seguros de que no pasen cosas extrañas, lo más adecuado es consultar a un instalador autorizado y que nos realice una revisión antes de que empiece la temporada de frío.