La construcción industrializada permite agilizar los tiempos en edificación, optimizar el consumo de energía y recursos (tanto materiales como mano de obra), controlar el gasto en las diferentes fases del proyecto, reduciendo los errores, y aplicar con mayores garantías de éxito criterios de economía circular en todo el proceso, poniendo atención a la recogida y valorización en obra.
Sin embargo, esta nueva forma de construir no termina de despegar en España. La escasa digitalización; la ausencia de mano de obra joven y cualificada; la percepción de monotonía y seriación que se tiene de la industrialización, así como un enfoque tanto de la normativa como de la financiación muy dirigido a la construcción tradicional son algunas de las principales barreras que todavía se deben sortear.
Así lo creen los expertos del Grupo de Trabajo de Codesarrollo de los Componentes Industrializados del Clúster de la Edificación –integrado por cerca de 70 empresas–, que han analizado los retos y perspectivas del sector durante un desayuno informativo celebrado en Madrid.





