Cedillo: el pueblo pegado a Portugal que celebra un juego para emparejar a solteros y solteras

Visitamos un pueblo singular que organiza actividades especialmente pensadas para quienes no tienen pareja

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En Fotocasa nos encanta visitar pueblos de España; especialmente aquellos que tienen alguna peculiaridad. A pocos días de celebrar San Valentín, la fecha del amor por excelencia, nos desplazamos hasta uno que organiza actividades para que los solteros y solteras que decidan participar encuentren el amor, o por lo menos lo intenten.

Curioso, y más en un momento en el que internet y las aplicaciones de citas en general parecían haber relegado a un segundo plano este tipo de iniciativas. Si eres un soltero o soltera en busca del amor o, simplemente, tienes curiosidad por saber de qué pueblo se trata y qué actividades se llevan a cabo, sigue leyendo. ¡Te contamos todos los detalles!

¿Cómo es Cedillo, el pueblo que empareja a solteros y solteras? 

Cedillo es un pueblo en el que viven menos de 500 habitantes, de hecho, cuenta actualmente con 430 habitantes. Se encuentra en Cáceres y se trata del municipio más occidental de Extremadura, tanto, que tiene una clara influencia portuguesa, al lindar con la frontera de Portugal.

Cedillo es un pueblo extremeño donde viven 430 personas, situado en la frontera con Portugal, por lo que presenta una clara influencia del país vecino

Debido a su ubicación fronteriza, Cedillo fue durante mucho tiempo refugio de los portugueses que huían del reclutamiento de la población civil para luchar en las guerras entre España y Portugal del siglo XVIII. De hecho, se trata de una villa fundada por estos ciudadanos portugueses que se establecieron en esa zona durante el siglo XVIII, hasta que fue cedido a España.

Los historiadores destacan el hallazgo de sepulcros megalíticos en este pueblo, como primer indicio de asentamiento.

El primer documento escrito que hace referencia a este pueblo data de finales del siglo XVIII, en el que aparece referenciado como “Monte de Zedillo”. Posteriormente, pasó a denominarse Cedillo, nombre proveniente de Cedido, al considerarse que fueron los portugueses quienes cedieron el pueblo a España, para poder regularizar las fronteras.

Cedillo fue fundado por portugueses que se establecieron en la zona en el siglo XVIII, para huir del reclutamiento de las guerras entre España y Portugal

Cedillo también cuenta con un patrimonio cultural digno de mención. Uno de sus monumentos más emblemáticos es la iglesia de San Antonio de Padua, que data del siglo XIX, obra del prestigioso arquitecto Juan Bautista de Diego, conocido por restaurar las vidrieras de la Catedral de León.

El Casón, uno de los centros culturales más importantes de Cáceres, se encuentra justo al lado de la iglesia, y es otro de los monumentos estrella del pueblo, junto con el museo antropológico, donde encontramos, entre otros, una tumba antropomorfa y la representación de una cueva prehistórica.

El Jueves de los Compadres: la fiesta de los solteros y solteras por excelencia

Pero si algo resulta curioso de este pueblo son sus fiestas patronales, como hemos adelantado en la introducción; una en concreto: el Jueves de los Compadres, una fiesta que se celebra antes de carnaval, dos meses antes del domingo de resurrección, y que tiene como objetivo que los solteros y las solteras encuentren el amor. ¿Cómo? Bailando.

Todas aquellas personas que lo deseen, niños, adultos, casados, solteros, del pueblo o foráneos, pueden acudir a la fiesta. ¡Todo el mundo está invitado! Pero quienes no tengan pareja serán los protagonistas. Y es que uno de los principales objetivos es que de esta fiesta salga alguna que otra pareja.

El Jueves de los Compadres es una fiesta que se celebra en Cedillo y que tiene como objetivo que los solteros y las solteras encuentren el amor

De hecho, el origen de este baile radica en el emparejamiento de los solteros y las solteras del pueblo de antaño que, como vemos, ha durado hasta la actualidad. De hecho, algunos de los matrimonios surgidos de esta festividad son quienes, precisamente, se encargan de organizarla.

Antes esta festividad se celebraba en el campo: el chico ofrecía un obsequio a la chica y ésta le preparaba algún que otro manjar. Ahora la tradición se ha modernizado. Se celebra en el centro del pueblo y a la fiesta deben acudir las parejas a las que el año anterior, mediante sorteo, les tocó serlo. Se trata, obviamente, de un juego en el que puede participar quien quiera y en el que cada persona tiene el poder de decidir si elije a la pareja que le brinda el juego o no.

Las parejas surgidas del sorteo del año pasado se encargan de elegir las del siguiente, también de manera aleatoria

Bailarán y la suerte dirá si surge la chispa entre ellos, pero en cualquier caso, la tradición dice que la pareja debe durar un año, como mínimo. Además, serán los encargados de elegir -también por sorteo- quienes serán las parejas del año que viene, que también podrán decidir qué hacen.

Los niños también suelen ser los protagonistas de esta fiesta tan original: reciben regalos que recuerdan aquellos que recibían antaño quienes se convertían en pareja por sorteo.

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