En una época donde la estructura familiar tradicional está evolucionando, Fran y Raquel han optado por un enfoque diferente: en lugar de seguir el camino convencional de la independencia total, han decidido compartir su vida diaria con los padres de Raquel, una decisión impulsada por el deseo de una mayor cercanía y por el de tener una casa que cubra las necesidades de la familia. En esta entrevista, exploramos cómo esta elección ha influido en la dinámica de su familia, los retos que han enfrentado y las ventajas que han encontrado en este estilo de vida.
Fran y Raquel, ¿cuáles fueron los principales motivos para decidir vivir junto con los padres de Raquel?
Raquel: La principal razón fue la cercanía familiar. Queríamos que nuestra hija creciera cerca de sus abuelos y, al mismo tiempo, vivir en un espacio más grande. Podríamos habernos independizado y alquilar o comprar por nuestra cuenta, pero preferimos esto. Fue una decisión, no una necesidad. La gente se sorprende porque nosotros realmente elegimos esto en lugar de independizarnos completamente, y a veces no lo entienden. Por suerte, mis padres gozan de buena salud y tienen un piso en propiedad, por lo que preferimos compartir el piso para estar juntos.





