La reinvención del hogar tras la jubilación: la historia de Antonio y Mariví

Las necesidades vitales que debe cubrir una vivienda van cambiando a lo largo del tiempo. Por eso Antonio y Mariví decidieron cambiar de casa tras su jubilación.

Agustina Battioli
Agustina Battioli Experta en el sector inmobiliario

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Lo que necesitas de una casa no es exactamente lo mismo cuando eres estudiante y buscas piso para compartir, cuando te vas a vivir con tu pareja, cuando tienes hijos pequeños o cuando te jubilas. La vida cambia y evoluciona, por lo que es normal querer adaptar el lugar donde vives a esa evolución. Y eso es justo lo que les ha pasado a Antonio y Mariví, una pareja de jubilados que vive en Carabanchel (Madrid). ¿Quieres conocer la historia de cómo se mudaron… al portal de al lado? Pues ellos mismos te lo cuentan.

¿Cómo fue el proceso de tomar la decisión de mudaros después de tantos años en la misma casa? 

La verdad es que era una cosa en la que llevábamos pensando un tiempo. Años, en realidad. Nuestra casa era bastante grande, tenía escaleras y pensábamos que en un futuro (esperemos que muy lejano), esto podría dificultar nuestra calidad de vida.

¿Cuáles fueron las principales razones para preferir un espacio más pequeño y en una sola planta?

Buscábamos una vivienda más cómoda, confortable, práctica y adaptada a la etapa vital en la que nos encontramos. Cuando te haces mayor, vas dando valor a este tipo de cosas, ya que el cuerpo no es el mismo de 20 años atrás.

¿Cómo surgió la idea de “intercambiar” las viviendas con vuestros vecinos? ¿Fue una propuesta mutua o la inició una de las partes?

Fue de forma bastante relajada. Un día vino nuestra hija a comer a casa, y decidimos publicar el anuncio en Fotocasa, simplemente para ver si había mercado para el precio que teníamos en mente. Nuestros vecinos lo vieron y vinieron a ver el piso. No nos conocíamos, ellos vivían en el portal de al lado, no en el nuestro. Fue entonces cuando nos comentaron que planeaban vender su vivienda para poder acceder a algo más grande. Nos propusieron ir a verla y nos encajó. Todo fue muy natural, la verdad.

En vuestra nueva casa, ¿habéis tenido que hacer algún tipo de reforma para que se adaptara a lo que queríais?

La casa estaba bastante bien, lo único que hemos querido reformar (más por capricho que por necesidad) han sido los dos baños y un poco la cocina. En el baño de fuera, hemos aprovechado el hueco que ocupaba la bañera para hacer un armario en el que hemos adaptado la lavadora, la plancha, las toallas, y un montón de utensilios de limpieza. Esto nos ha dejado mucho más espacio en la cocina, que tampoco era excesivamente grande. Ubicar la lavadora en el baño nos ha permitido crear más almacenaje y que la cocina sea mucho más accesible y práctica.

¿Qué podéis decirnos de la mudanza? Para muchas personas en vuestra situación el simple pensamiento de trasladar años de vida y recuerdos puede ser abrumador y motivo suficiente para no cambiar de casa. ¿Fue eso un reto para vosotros?

Efectivamente, todas las mudanzas tienen estrés y requieren una buen organización. Sin embargo, la nuestra fue bastante sencilla de hacer porque nos mudábamos al bloque de al lado en la misma urbanización, lo que nos daba la posibilidad de utilizar el garaje: salíamos del ascensor, andábamos 20 metros por el garaje y entrábamos en otro ascensor, a otro portal. O sea, fue muy, muy sencilla en ese aspecto. 

Entre familia y amigos no invertimos ni un fin de semana en trasladar todo. Lo de hacer y deshacer las cajas fue sin duda lo que más tiempo nos llevó. Aún así, siempre pensamos que las mudanzas son duras, pero que tienen su recompensa. Esta es la sexta vez que nos cambiamos de casa, así que sabemos de lo que hablamos.

¿Cómo ha sido el proceso emocional de dejar atrás una casa llena de recuerdos para empezar de nuevo al lado?

Hay dos opiniones en este caso. La de Mariví, que es más emocional y más “romántica”. Y la mía, que es más pragmática y la veo como una casa más. Está claro que sí, tengo muchos recuerdos, pero me los llevo conmigo. Para mí lo material no tiene ese valor.

Es imposible no sentir tristeza en el momento en el que entregas las llaves y te despides de ella. Además, las personas a las que se la hemos vendido han hecho una gran reforma para crear espacios multifuncionales, así que todo lo que quedaba de nuestra casa, ya no está. Reconozco que para estas cosas soy bastante emocional. En esa casa hemos sido muy felices y vivido grandes momentos. Pero bueno, la verdad es que la tristeza no dura mucho… Al menos en este caso, el proceso de adaptación a la nueva casa ha sido muy fácil. Creo que tiene que ver con que era algo que siempre habíamos querido. Estamos contentos con el cambio.

En esa casa (la que hemos vendido) hemos sido muy felices y vivido grandes momentos. Pero bueno, la verdad es que la tristeza no dura mucho.

¿Cómo ha impactado esta decisión en vuestra economía y en vuestra planificación financiera para la jubilación?

Muy favorablemente. Las personas que nos compraron la casa tuvieron que aportar una cantidad que era la diferencia entre la tasación de nuestro piso y la del suyo. Para nosotros, esto supone un colchón que nos da bastante seguridad y la posibilidad de darnos algún capricho, como viajar más. Además, la otra casa al ser más grande tenía más gastos de comunidad y suministros (gas, electricidad, etc…). Sin duda, en el aspecto económico pensamos que el cambio ha sido totalmente positivo.

Para otras parejas que estén considerando hacer un cambio similar en su jubilación, ¿qué consejos o recomendaciones les daríais basados en vuestra experiencia?

Que no tengan miedo a dar ese paso. Conocemos otras parejas en nuestra situación, con los hijos ya fuera del nido, que mantienen pisos de un montón de metros, que dan un montón de trabajo y tienen más gastos. Les diría que no tengan tanto arraigo a esos recuerdos, que no les pueda la pereza de una mudanza. Un cambio así, a nuestros años, ha sido una “limpieza mental”. Para nosotros ha sido un puntito, un “nunca es tarde para volver a empezar”. Está claro que no todo ha sido un camino de rosas, pero sin duda el balance es positivo.

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stella
2 años

estamos en el mismo proceso…y posiblemente seguiremos los mismos pasos que Antonio y Marivi.. gracias por tan interesante artículo les deseo una vida plena de salud y felicidad