Por otro lado, están aquellos casos en los que la información sobre el inmueble es de difícil acceso. En ambos casos, exista o no información sobre la propiedad, es aconsejable que el comprador potencial recopile más datos al objeto de no encontrarse, por ejemplo, con un expediente de restauración de la legalidad por obras ilegales o que exista un conflicto con la Comunidad de Propietarios.
También puede suceder que solo se permita ver la propiedad una o dos veces antes de la subasta, lo que puede no ser suficiente para detectar problemas importantes, como fallos de construcción, daños estructurales o humedades o, en definitiva, cualquier vicio oculto.
Para evitar sorpresas, por tanto, será importante llevar una investigación a cabo no solo con el ya mencionado inspector de viviendas o un arquitecto, sino también con un abogado especializado en la materia que ayuden a revisar los documentos relacionados con la propiedad y evaluar los riesgos potenciales.
También es necesario investigar el historial de la propiedad y el vecindario en el que se encuentra, para comprender mejor el valor de la propiedad y los factores que pueden afectar su valor en el futuro.