Desde hace un tiempo las relaciones arrendaticias y su regulación es el objetivo continuo del Gobierno, tanto Estatal como autonómico. De hecho, sobre todo desde la pandemia, se está produciendo una regulación constante en la que se intentan limitar los derechos de los propietarios y, en resumen, la libertad de pactos que reside en los contratos de arrendamiento.
Se puede considerar que este creciente intervencionismo se inició con el Real Decreto-ley 11/2020 de 31 de marzo, en el que se establecían a nivel estatal una serie de medidas extraordinarias para paliar los efectos del COVID en los arrendatarios pero nada o poco se establecía para proteger a los propietarios de viviendas.





