Cuando se diseña un edificio, se debe dar respuesta a dos aspectos. Por un lado, a cubrir las necesidades de las personas y familias que van a habitar esos lugares. Por otro, se debe optimizar al máximo el espacio de los apartamentos.
Tras la pandemia, hemos comprobado la importancia de las zonas comunes hasta el punto de volverse un factor determinante en la compra de una vivienda. Buscamos viviendas con zonas verdes, gimnasios, lavanderías, zonas para mascotas… Para dar respuesta a estas necesidades, los espacios de coworking o de coliving han recibido un gran impulso propiciado por el confinamiento.
Crear una lavandería en un edificio
Uno de los espacios comunes más útiles son las lavanderías, ya que permiten optimizar el espacio en las viviendas suprimiendo el espacio destinado a lavado y planchado de prendas. Si esos metros se quitan de la casa y se colocan en un espacio común, en la vivienda se dispone de más espacio que puede ser utilizado como despensa, cuarto de juegos o lugar para teletrabajar, por citar algunos ejemplos.
Además, las máquinas que se encuentran en las lavanderías son de una categoría superior a las domésticas, lo cual hace que la colada sea más rápida, económica y, en definitiva, mejor.
Existen dos tipos de lavanderías que se pueden construir en un edificio: las lavanderías comunitarias o las lavanderías autoservicio abiertas a todo el público.
Lavandería comunitaria
Las lavanderías comunitarias son aquellas que se comparten con el resto de inquilinos que viven en el edificio o complejo residencial. Se trata de un servicio que busca un mayor ahorro para los vecinos, ser respetuosos con el medioambiente y mejorar los servicios generales.
Para crearlo de cero, lo primero es buscar un espacio común para todos los residentes que no implique quitarle parte de espacio a ninguno de los vecinos. Después, hay que habilitarlo y contratar los servicios de una empresa especializada que realice una inspección antes de colocar toda la maquinaria. A continuación, se deberá analizar el tamaño, las conexiones, el trabajo que se debe realizar y el número de lavadoras, secadoras y demás elementos de limpieza que se pueden colocar en ese espacio.
Crear coliving
Junto con el coworking, el coliving es un concepto con mentalidad colectiva que también ha venido para quedarse. Se trata de un fenómeno residencial que ha modificado la manera en que se vive en comunidad. El coliving es un edificio compuesto de habitaciones independientes que pueden tener baño incluido y zonas comunes (cocina, comedor, salón…).
Las personas interesadas, que por lo general suelen ser jóvenes de unos 25 años que buscan emanciparse, estudiantes de intercambio o nómadas digitales, alquilan una habitación durante el periodo de tiempo que deseen, que puede ir desde unos pocos días hasta meses completos. De esta manera, disfrutan de la emancipación sin renunciar a hacer comunidad.
En la creación de un coliving participa una empresa inversora que adquiere un edificio y lo adapta a esta nueva forma de vivir: se reforma para crear habitaciones individuales para que los inquilinos tengan intimidad, y también zonas comunes para que se desarrollen las relaciones interpersonales entre los residentes. Después, esas habitaciones se ponen en alquiler por una cantidad.
Crear un espacio de coworking
El teletrabajo era una práctica muy ajena a la población española hasta que llegó la pandemia en marzo de 2020. Desde entonces, esta modalidad laboral ha experimentado un auge y parece que ha venido para quedarse.
De hecho, tal es el punto que los espacios de coworking o trabajo compartido se han convertido en un elemento muy reclamado en los edificios de obra nueva.
Para crear un espacio de coworking es necesario contar con un local de unas dimensiones considerables. Puede tratarse del bajo que en ocasiones se destina a plazas de garaje, por ejemplo. En cuanto a la oficina, no se necesita una específica: basta con tener la licencia de oficina, aunque puede variar de un sitio a otro. En estos casos, lo recomendable es acudir al ayuntamiento y solicitar información sobre el tipo de licencia que se necesita, ya que cambia en función de las actividades que se vayan a desarrollar.
Después, hay que conseguir el mobiliario y equipo básicos: mesas, sillas, conexión a internet, espacios de desconexión como una cafetera, un baño… Hay que adaptarse a las necesidades de los trabajadores.
En definitiva, parece que los espacios comunes en edificios como lavandería, espacios de coworking, coliving, etc. son más importantes que nunca. Así que si estás pensando en montar alguno de estos lugares, lo más aconsejable es que acudas a profesionales que resuelvan tus dudas.





