Las calefacciones centrales de España tienen los días contados, literalmente. El próximo 1 de mayo de 2023 termina el proceso de adaptación para eliminarlas en todos los inmuebles de nuestro país. Esta medida, que ordenó Bruselas hace ya diez años, en 2012, llega a España con retraso, ya que el Gobierno no la aprobó por real decreto hasta agosto de 2020, y bajo la amenaza de una multa europea.
Sin embargo, como apuntamos, las viviendas de nuestro país tienen once meses para buscar otros sistemas de calefacción para el hogar y, mientras tanto, queda un largo proceso de adaptación. Y es que, en menos de un año, todas las instalaciones de calefacción central comunitarias estarán obligadas a disponer de dispositivos que permitan calcular y facturar el consumo de forma individual.
Con esta medida, que según la OCU afectará a más de un millón y medio de hogares españoles, Bruselas pretende reducir las emisiones de CO2 en la atmósfera.





