3- Establecer parámetros
Si tu tarea de la semana es limpiar el baño al completo, evitarás una discusión si realizas correctamente tu labor. No limpies por encima o realices tu tarea de forma incorrecta, ya que te puede crear problemas. Si no tienes claro cómo debes hacer tu parte de las tareas, estableced parámetros conjuntamente para dejar claro qué es hacer correctamente la tarea y qué es hacerla «mal».
4- Poner tiempos
Reservarse un día para limpiar a la semana es lo ideal. Y mejor si no cae en fin de semana, ya que este periodo de tiempo lo asociamos al ocio, y nos pone de peor humor tener que realizar tareas del hogar en nuestro tiempo «libre». De esta forma, evitáis perder una estupenda mañana de fin de semana. En su lugar, podéis hacer algo juntos que sí os apetezca. Además, se dice que se tiende a ensuciar más la casa durante la semana cuando se planifica la limpieza de esta manera. ¡Ya sabes, un poquito cada día!
Eso sí, si uno de los dos prefiere realizar las tareas cuando le va mejor en función del ajetreo de su semana (trabajo, citas médicas…), también podéis establecer un plazo de tiempo para cada tarea, por ejemplo, de unos días o de una semana.
5- Ser flexibles
Recuerda que estas recomendaciones son solo ideas, podéis organizar la limpieza y las tareas del hogar como queráis. Y si uno de los dos tiene menos tiempo que el otro o justo hay una semana en el mes que está fuera y no llega a realizar sus tareas planificadas, el otro puede encargarse e intercambiarlas en el futuro.
Delegar es otra alternativa si ambos vais muy liados. No tenéis porqué encargaros de todo si no podéis. Debéis tener en cuenta que si necesitáis ayuda en algunas tareas podéis ganar en calidad de vida si buscáis profesionales o alternativas:
- Contratar un servicio de limpieza
- Llevar las camisas a la tintorería
- Comprar un robot aspirador
- Contratar un servicio de mudanza
- Pagar para que te monten los muebles nuevos
- Contar con un servicio de manitas en casa