¿Cómo calcular el impuesto sobre la electricidad?
El impuesto sobre la electricidad tiene un coste de 5,113%, y se aplica de forma proporcional al precio de la potencia eléctrica contratada y al término de consumo (es decir, la cantidad que pagamos por el kilovatio hora consumido).
Por lo tanto, calcular cuánto pagaremos es muy sencillo: deberemos sumar los importes del término de energía eléctrica y el de potencia contratada, y aplicar al resultado el 5,113%.
| A modo de ejemplo:
Supongamos que durante este mes de enero la energía facturada asciende a 40 euros, mientras que la potencia contratada a 15 euros. La suma de ambas deberá multiplicarse por 0,05113, y el resultado será el importe a pagar del impuesto sobre la electricidad.
- (Energía facturada + potencia contratada) x impuesto sobre la electricidad
- (40 euros + 15 euros) x 0,05113 = 2,82 euros
El importe del impuesto sobre la electricidad del mes de enero será de 2,82 euros. A éste habrá que sumar los 55 euros el término de potencia y de la energía facturada y añadir al total el IVA del 21%.
(55 euros + 2,82 euros) + 21% = 69,96 euros |
¿Quién puede dejar de pagar el impuesto sobre la electricidad?
Aunque, como apuntábamos, se trata de una tasa obligatoria para todos los consumidores, existen algunas excepciones a la hora de pagar el impuesto sobre la electricidad. Éstas permiten una rebaja de hasta el 85% de su base imponible y tienen como objetivo mantener la competitividad de las empresas industriales cuyo consumo eléctrico es muy elevado, como:
- Actividades industriales cuya electricidad consumida represente más del 50% del coste de un producto
- Actividades industriales cuyo consumo de electricidad representen al menos el 5% del valor de la producción
- Procesos metalúrgicos y mineralógicos
- Riegos agrícolas
¿Por qué motivo existe el impuesto sobre la electricidad?
El impuesto sobre la electricidad surgió en el año 1998 con el fin de ayudar al sector minero del carbón en España, aunque en la actualidad su principal objetivo es que los consumidores realicen un consumo responsable de los recursos energéticos limitados, como el carbón. Así, también contribuye a potenciar el uso de energías renovables.
El impuesto sobre la electricidad está regulado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y se destina a financiar servicios públicos, como la sanidad o la educación.