Con el final de 2021 a la vuelta de la esquina, es el momento de hacer balance de lo bueno y malo, cómo tarareaba Mecano a finales de los 80 en la canción “Un año más”. El presente ejercicio, que arrastra las consecuencias de la pandemia, la crisis sanitaria y la consecuente paralización de la actividad inmobiliaria en 2020, ha puesto en valor la gran capacidad de reacción y rapidez del sector. Así, en 2021 el mercado inmobiliario ha confirmado su recuperación, convirtiéndose en uno de los principales motores de la recuperación económica. No obstante, el inmobiliario despide el año ante importantes cambios socioeconómicos y legislativos, que suponen la mayor alteración del mercado del último lustro.
La compra, protagonista de la recuperación
El 2021 ha sido un año de evolución positiva del mercado, ya que hacía más de una década que la actividad inmobiliaria no mostraba datos tan positivos. La participación de particulares en el mercado de la vivienda ha repuntado, pasando del 27% en 2020 al 34% en 2021. Concretamente, la responsable de esta dinamización ha sido la demanda de compra. De hecho, en el segundo semestre del año, se ha producido un auténtico cambio de tendencia, en el que, por primera vez, la interacción en el mercado de alquiler y de compra han reducido su tradicional desequilibrio y presentan niveles de participación muy similares entre ellos, del 43% y 44% respectivamente, cuando históricamente el alquiler representaba el 50% de la demanda, la compra el 40%, y había un 10% de agentes que actuaba en ambos segmentos. La compraventa ha reconquistado el sector generando un auténtico boom por cambiar de vivienda, que se ha despertado con gran fuerza en autonomías como la Comunidad de Madrid (18%) y el País Vasco (17%), seguidas de Cataluña (15%), la Comunidad Valenciana (15%) y Andalucía (14%), según datos de Fotocasa Research.





