¿Cuánta energía consume una vivienda tradicional?
Según varios estudios llevados a cabo por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el Instituto Nacional de Estadística (INE) y FACUA-Consumidores en Acción, junto con el Ministerio de Industria, el usuario medio consume 366 kWh mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kW, lo que se traduce en una subida de más del 40% respecto al mismo periodo del año anterior, 2020.
Dicho de otra manera, una vivienda en nuestro país gasta, de media, alrededor de 1.000 euros al año en energía. Así, el recibo de luz representaría unos 88 euros, lo que supone un incremento de más del 29% con respecto a 2020, cuando se situó en unos 68 euros. La principal fuente de gasto es la calefacción, que suele representar la mitad de todo el consumo, seguida de los electrodomésticos, el agua caliente, la iluminación y el aire acondicionado.
Es por este motivo que muchos consumidores españoles no solo han adoptado varias medidas para ahorrar en la factura de la luz, mediante un consumo más consciente y responsable, sino que también se han interesado por viviendas más autosuficientes o que garanticen un consumo mucho menor de energía, como las casas prefabricadas o las casa pasivas, de las que hablaremos a continuación.
¿Qué requisitos tiene que tener una casa para ser considerada pasiva?
Si, como hemos comentado, una vivienda pasiva es aquella que reduce el consumo energético en, aproximadamente, un 90% respecto a una vivienda tradicional, debe contar con un diseño y unas características concretas que lo permitan.
Elementos para que una vivienda tenga el certificado de casa pasiva
Para que una vivienda se considere pasiva debe contar con estos elementos o principios básicos:
- El aislamiento térmico es la principal característica de una casa pasiva
Un correcto aislamiento térmico de baja transmitancia, es decir, extremadamente efectivo, es el primer requisito de una casa pasiva. Esta impide que el calor se escape en invierno y el frío en verano, mediante la colocación de revestimientos en muros, techos y cerramientos.
- Una casa pasiva debe ser hermética
Relacionado con el punto anterior, otro de los aspectos imprescindibles que deben cumplir las casas pasivas es la hermeticidad. Para ello, todos los cerramientos del inmueble deben asegurar la estanqueidad total de la vivienda para evitar el mínimo paso de aire y viento.
Renovar las ventanas y las puertas es el primer paso para conseguirlo. Recurrir a triple acristalamiento, bajas transmitancias y una correcta instalación son los puntos clave para conseguirlo. Asimismo, deben orientarse de tal manera que el sol pueda calentarlas en invierno y haya un óptimo control solar en los meses más calurosos.
- Huir de puentes térmicos es la clave de las casas pasivas
Otro de los aspectos básicos de las Passivhaus es asegurar que en ellas no se generen puentes térmicos, es decir, puntos frágiles de la estructura del inmueble, como grietas o fisuras en el edificio, a través de las cuales se pierde calor. Detectarlos y corregirlos es imprescindible para disponer de una casa pasiva.
- La ventilación de una vivienda pasiva debe ser mecánica controlada
Las casas pasivas deben contar con una ventilación mecánica controlada, es decir, una ventilación que, además, permita recuperar hasta el 90% de la energía del interior de la vivienda, mediante la cual no hace falta abrir las ventanas para oxigenar, por lo que el aire que entra se climatiza con el que sale.
No debemos olvidar que la mitad de las emisiones de CO₂ proceden del consumo energético de los edificios, por lo que la creación y potenciación de las casas pasivas nos ayudará tanto a nosotros como a nuestro planeta a vivir y respirar mejor.