La aparición del SARS-CoV-2 nos ha llevado a replantearnos medidas hasta ahora consideradas innecesarias para preservar la salud y la seguridad, sobre todo, en aquellas edificaciones con un flujo constante de personas.
Entre estas edificaciones se encuentran los centros educativos: colegios, institutos, guarderías, universidades… Que no solo reúnen cada día a cientos de alumnos sino al cuerpo docente, servicios de limpieza, conserjes, padres y, en definitiva, a un elevado número tanto de niños como de adultos que se concentra varias horas al día en los mismos espacios.
Si bien es cierto que se ha demostrado que el virus no tiene una especial incisión en los más pequeños. Sí se confirma que aunque los colegios no son un foco de infección, sí de amplificación de la transmisión. De hecho, se consideran a dichos centros como el tercer ámbito donde se dan más casos de brotes, incluyendo institutos y universidades.
Por otro lado, es importante comentar que en los centros educativos, sobre todo aquellos en los que los niños son más pequeños, es habitual la aparición de virus que hacen enfermar a toda la clase y, más tarde, a los padres de estos niños. Por ello, estas nuevas medidas higiénicas conseguirán a futuro reducir los contagios con los que ya nos veníamos encontrando que, aunque no tan graves, si son importantes.
Una de las medidas que más se está llevando a cabo por su facilidad, rapidez, fiabilidad y bajo coste es la instalación de purificadores de aire en los conductos de ventilación, consiguiendo llegar así a todos los espacios de los centros y mantener el aire limpio. De este modo, las probabilidades de contagio por el aire decrecen hasta casi desaparecer.





