Estamos en un momento que tenemos que aprovechar. El hecho de que el euríbor lleve en terreno negativo tanto tiempo ha provocado una bajada generalizada de los intereses; también en las hipotecas de tipo fijo. En estos momentos las entidades están ofreciendo lo que podría considerarse el sueño de cualquier persona que busque una hipoteca: un préstamo a tipo fijo con un periodo de amortización largo. Permite pagar una cuota baja que no varía y, además, a largo plazo (30 o, incluso, 40 años), de tal forma que será complicado tener problemas para pagarlo.
Personas que hayan contratado su hipoteca antes de que el banco girará en esta dirección pueden estar pagando más que si hubieran financiado su casa en este momento. ¿Existe una solución para dejar de gastar más de lo necesario?
Subrogación, novación y cancelación
Una hipoteca no es un producto estanco, es decir, puede modificarse con el tiempo. Para ello existen varios métodos: novación, cancelación y subrogación. El primero consiste en cambiar las condiciones de la hipoteca en la misma entidad, en el segundo caso un banco da el dinero para terminar de pagar el préstamo y abrir uno desde cero con él, y el tercero nos permite terminar de pagar la hipoteca en otro banco que nos ofrezca mejores condiciones.
Teniendo en cuenta las comisiones de las tres operaciones la más barata es la de subrogación o lo que es lo mismo; mover la hipoteca de un banco a otro. Esto se debe a que los gastos de cancelación rondan los 4.000 euros, los de novación 1.000 y los de subrogación, en cambio, unos 450 euros. Por lo tanto, siempre que las circunstancias lo permitan es la opción más económica.
El proceso de la subrogación
Para realizar una subrogación por cambio de acreedor habrá que buscar una entidad que ofrezca mejores condiciones que el banco actual. Es entonces cuando una persona le comunica al banco que tiene intención de seguir pagando la hipoteca en otra entidad que le ofrece mejores condiciones.
El banco que en ese momento tiene la hipoteca cuenta con hasta 15 días para deliberar si mejora la oferta o deja que el cliente se marche. En el caso de que la mejore el cliente puede permanecer en su entidad actual firmando una novación, porque mejorará las condiciones de su hipoteca sin moverla de lugar.
No obstante, si se diera el caso de que el banco mejora las condiciones, pero la persona quiere seguir cambiando su hipoteca de banco, nada puede impedírselo. Dicho de otra manera, los clientes no están obligados a quedarse en la entidad si esta les iguala o mejora la oferta que hayan recibido de otra.
En definitiva, la subrogación proporciona a los clientes la posibilidad de cambiarse de banco con todo tipo de garantías y libertades. Una hipoteca no está atada al banco donde fue creada.





