En la actualidad pasamos mucho tiempo en casa y un aspecto que nos interesa es la velocidad de internet para nuestro hogar. Hemos cambiado nuestros hábitos al navegar por la red: cada vez compramos más online, estar conectados con nuestros seres queridos o el teletrabajo nos hace plantearnos si nuestra elección de ancho de banda es la más adecuada
En el hogar hay que considerar el ancho de banda
La velocidad de internet se define como la capacidad de rendimiento de una conexión a la red al transferir datos al dispositivo que utilizamos y, en un hogar conectado, las exigencias de velocidad son cada vez mayores.
El ancho de banda -no es lo mismo que la velocidad– es el volumen de información que se puede enviar o recibir cada segundo, lo que nuestra red va a permitir como máximo, mientras que la velocidad determina cómo de rápido se efectúa la transmisión de datos a través de los medios.
Los tipos de conexión según los distintos tipos de vivienda
Según la casa en la que vivamos, nos decantaremos por un canal u otro para acceder a internet.
- WIMAX para las fincas rurales: este tipo de conexión se establece por medio de red inalámbrica y su principal característica es la amplia cobertura que ofrece. Debido a la carencia de cableado en zonas rurales, es una opción recurrida por los propietarios de chalets rústicos y casas de campo.
- ADSL en pequeñas zonas urbanas: cuenta con una buena red de cobertura, llegando incluso a pequeñas poblaciones, aunque la calidad de conexión es menor que con fibra óptica. Para los que viven en casas de pueblo o en un piso de una pequeña ciudad, es la opción habitual.
- Fibra óptica en las grandes ciudades: está cada vez más extendida, abaratando su precio y permitiendo que el usuario disfrute de la velocidad realmente contratada, pues las otras conexiones pueden sufrir interferencias debido a factores como la temperatura o tensión. Si tu hogar está en una ciudad mediana o grande, disfrutarás de la mejor velocidad de internet.





