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El ritmo frenético del día a día dificulta, a menudo, los baños relajantes en casa, y exige en su lugar duchas rápidas y sin demasiado detenimiento. Además, en ocasiones la bañera se vuelve un estorbo a la hora de limpiarla o de acceder a ella, sobre todo si quienes lo hacen tienen dificultades de movilidad. Por estas razones, sustituir la bañera de casa por un plato de ducha se convierte en una buena solución frente a las caídas peligrosas, los resbalones o las dificultades para limpiar la zona. Asimismo, permite ahorrar agua, beneficiando a nuestra cartera y al medio ambiente, o aumentar el espacio disponible en el baño, al que podemos cargar de aires modernos y renovados con el cambio.

La idea de sustituir la bañera de casa por un plato de ducha requiere una reforma sencilla y aporta una solución rápida, ya que la instalación podría estar terminada en tan solo tres días.

Para realizar la reforma correctamente y conseguir los resultados deseados, es fundamental la preparación del soporte sobre el que se vaya a realizar la instalación. De esta forma, resulta más fácil asegurarse de la correcta aplicación de los productos. Pero también es importante respetar los tiempos de espera que se recomiendan entre algunos pasos y otros para garantizar el buen secado, adhesión e instalación de los materiales. Asimismo, deben seguirse las instrucciones de uso de los productos de cada fabricante y consultar su ficha técnica de cara a posibles patologías o su mala aplicación.

Para comenzar con la obra es primordial preparar la zona en la que se va a realizar. Esto supone lavar la pared que rodea la bañera, en primer lugar. En segundo, quitar la bañera y sus elementos pasantes, es decir, grifos, apliques… para después analizar el estado del soporte y decidir qué reparaciones se van a necesitar.

cambiar bañera por ducha

En este sentido, debe tenerse en cuenta el estado del alicatado, ya que, si no está en buenas condiciones, habrá que retirar las baldosas cerámicas y limpiar el polvo del soporte. Si el alicatado se realiza sobre el azulejo antiguo, a la limpieza con ácido debe añadirse una imprimación de adherencia antes de aplicar el adhesivo.

Una vez hecho esto, el siguiente paso es nivelar las paredes y el suelo. Esto se consigue regularizando las paredes de la zona de la bañera retirada hasta el nivel del azulejo. Habrá que hacer las medias cañas en todos los rincones y también darle al suelo la regularización adecuada para que tenga las pendientes que sean necesarias.

El tercer paso consiste en aplicar la primera capa de impermeabilización. La segunda mano debe aplicarse cruzada con la primera cuando hayan pasado entre 4 y 6 horas desde la aplicación de esta último.

Una vez impermeabilizada la zona, solo queda colocar el plato de ducha y los azulejos. Para ello, hay que pegar la cerámica a la base del plato de ducha que se vaya a instalar, así como en las paredes hasta el techo sobre el revoco realizado y el azulejo antiguo. Para el alicatado en paredes sobre revoco, el mejor adhesivo es C2TES1. Después, conviene esperar entre 4 y 6 horas.

Mantener el plato de ducha después de la obra

Un día o dos después de haber realizado el último paso de la instalación, se hará el rejuntado. Este puede ser cementoso, aunque la mejor opción es usar un rejuntado en base epoxi, de fácil limpieza, bacteriostático, fungicida y de sellado antiácido para mantener la limpieza de la junta sin mermar ni perjudicar sus características.

Así vemos que acabar con los obstáculos de las bañeras e instalar en su lugar un plato de ducha resulta sencillo y, a la vista de los resultados, muy eficaz.