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La actual pandemia ha provocado que pasemos en casa más tiempo que nunca. Esta situación unida a la incertidumbre de cuánto más durará, despierta la necesidad de llevar a cabo ciertas reformas, tanto para poder desarrollar mejor el día a día como para cambiar aquello que no nos guste del todo. Por ello, la demanda de proyectos de reformas se ha ampliado de manera significativa, al igual que lo ha hecho el número de empresas que ofrecen servicios en este sector. A la hora de realizar reformas, los clientes quieren contar, como es natural, con los mejores profesionales. Y en el momento de decidirse siempre optarán por el equipo que crean que mejor experiencia les va a ofrecer. Ahora bien, ¿cuáles son las claves?

La confianza, un factor esencial

La confianza es un factor clave a la hora de conseguir que un cliente se decida por un profesional u otro. De hecho, para el 69% de ellos, es un aspecto fundamental para contratar sus servicios. El boca a boca tiene un gran peso, ya que el 65% de los clientes deciden confiar en un profesional gracias a la recomendación de familiares y amigos. Pero el factor que mayor confianza genera depende mayoritariamente del propio equipo: un presupuesto claro, rápido, justificado y desglosado por partidas es esencial para el 72% de los clientes.

Contar con la confianza del cliente es la base para que, por ejemplo, un proyecto de reforma no acabe siendo desestimado o se acabe retrasando durante más de tres meses, como ocurre en el 30% y el 45% de las ocasiones respectivamente.

Respalda tus servicios

Una gran parte de los clientes confía en un profesional por recomendación de familiares, conocidos o amigos, pero no todos. Por ello, los trabajos que hayas realizado con anterioridad tienen una especial importancia. Una imagen vale más que mil palabras, muéstrala. De esta forma, los clientes sabrán si lo que ofreces se ajusta a lo que necesitan, cómo trabajas, podrán ver los resultados de otros clientes o comprobar la calidad del servicio (acabados, materiales, etc.). De ahí, la importancia de tener una página web o redes sociales donde mostrar tus trabajos.

También es fundamental tener un seguro en regla y permisos para realizar la reforma. Así, si se produce algún daño o accidente en el domicilio durante la reforma, el cliente no tendrá que hacerse cargo. También puede resultar útil de cara a posibles reclamaciones dejar por escrito los materiales que se usarán en las obras. El cliente, sin duda, valorará esta transparencia.

Mostrar cercanía

Un profesional debe ser cercano. No en el trato físico, y menos en la situación actual marcada por la COVID-19, sino en la facilidad para contactar con él, localizarle… Luego el cliente debe obtener respuesta. De nada sirve facilitarle un contacto si luego nadie le responde o si se tarda mucho en hacerlo, puesto que puede elegir a otro profesional. Las vías de contacto que pueden resultar útiles son las redes sociales, el teléfono o el WhatsApp. No hay excusas para perder clientes.

Y para mostrar cercanía -y con ello impulsar el comercio local- también puede resultar útil comprar los materiales en una tienda especializada ubicada en la misma ciudad e incluso barrio.

Planifica tu obra

La planificación de la obra debe ser acorde a la realidad: buena organización, analizar la obra que se va a hacer (tipo, metros cuadrados, materiales, etc.), avisar de posibles complicaciones o situaciones que pueden surgir durante la reforma para que al cliente no le pille de sorpresa (rotura de tuberías, estructuras que deben ser reforzadas, etc.). En este contexto, resulta conveniente mantener al tanto a los clientes.

Por último, a la hora de panificar la obra, estimar el tiempo real es importante, ya que al cliente no le gustará que las obras duren más tiempo del estipulado inicialmente. Mejor ser claros y que el cliente tenga información cierta desde el principio.

Precio de la reforma

El precio de la reforme, aunque pueda parecer un factor determinante y decisivo a la hora de que un cliente contrate un servicio, no lo es tanto. Eso sí, debe estar justificado y defendido correctamente. El cliente sabe que no solo se pagan los materiales, sino que el saber hacer, la cualificación o las garantías a veces no tienen precio.

En el caso de que el precio que se le dé al cliente no se adapte a su presupuesto, se le puede, dentro de lo posible, dar opciones o realizar cambios en el plan inicial. Si esto ocurre, siempre se deben priorizar sus intereses y se le debe explicar el por qué del precio inicial más caro que el adaptado. Sea como fuere, el profesional debe evitar siempre que sea posible que el precio sea un obstáculo para cerrar la contratación.

No hay que olvidar que un cliente satisfecho siempre puede suponer abrir la puerta a nuevos clientes. Y que la satisfacción, cada vez más, depende de la experiencia.