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¿Sabías que este tipo de calderas reutilizan la energía calorífica que se genera en la combustión? Mientras que en los sistemas de calefacción convencionales el vapor caliente se evacua a través de la chimenea, perdiendo así una energía muy valiosa, en los sistemas de calefacción con tecnología de condensación, se aprovecha la mayoría de esta energía.

Esto hace que las calderas de condensación consigan un ahorro aproximado de hasta un 30% del consumo de energía, al reutilizar el calor. Además, ayudan a reducir hasta un 70% las emisiones de dióxido de carbono y óxido de nitrógeno a la atmosfera. Todo un sistema todoterreno que aporta numerosas ventajas en nuestra vivienda:

1. Calderas 100% eficientes

En términos de eficiencia energética, las calderas de condensación han llegado para quedarse. Devaluando así, a los modelos anteriores de calefacción y agua caliente sanitaria. Esto, no quiere decir que las calderas estancas, atmosféricas o de bajo NOx vayan a desaparecer de un día para otro. Pero la tendencia es la de contar con sistemas más ecológicos y eficientes. ¿Sabías que la normativa vigente en Europa, desde el año 2015, impone que solo se fabriquen este tipo de calderas, a razón con el cumplimiento de los requisitos para la reducción de gases a la atmosfera en el 2050?

La diferencia de eficiencia energética entre una caldera de condensación y una de gas estanca o atmosférica es relativamente importante. Esto se debe a reutilizar esa energía térmica que contiene los gases de escape en la combustión. Si comparamos por ejemplo, una caldera estanca de 20 kW con otra similar en potencia, pero en este caso condensación, podemos apreciar la diferencia en rendimientos y modulación de potencia.

Tipo de caldera y rendimiento

2. Calderas silenciosas y compactas

Normalmente las calderas tradicionales emiten un sonido de explosión cuando se encienden o se apagan muy característico. Con las calderas de condensación esto se reduce ya que funcionan sin parar y van modulando la llama en función de cuando se requiera agua caliente. Por otro lado, la mezcla de aire-gas también es modulante y se consigue adaptar a la cantidad de combustible que se requiere quemar. En lo que respecta a su diseño y tamaño, las calderas han ido evolucionando y encontramos modelos de gran potencia de medidas reducidas que encajan perfectamente en nuestras viviendas.

caldera de condensación

3. Emiten menos gases contaminantes

Al aprovechar de manera más eficiente el calor de los gases de combustión, las calderas de condensación consiguen reducir considerablemente las emisiones de gases de óxido de nitrógeno y dióxido de carbono a la atmósfera. Esto ha favorecido el desarrollo de chimeneas para humos de baja temperatura con materiales más económicos y fáciles de trabajar como el plástico en tuberías metálicas.

Salida de una caldera de condensación

4. Regulan mejor el consumo y la demanda

Por lo general, en las calderas tradicionales se pierde toda la energía calorífica que contienen los humos expulsados al exterior. Esta circunstancia impide que se pueda ajustar las variaciones de demanda, debido a que siempre van a ser las mismas. “Es como empezar de cero constantemente”. Sin embargo, esto no sucede en las calderas de condensación ya que, se reutiliza la energía absorbiendo gran parte de la temperatura. Esto produce que la temperatura que desprenden los humos se aproveche para precalentar el agua que posteriormente será calentada. Por lo que se necesita menor energía y menor consumo.

5. Ahorro en el consumo del gas

Poder modular la llama del quemador nos permite poder controlar el consumo del gas en función de la demanda de ACS y calefacción en el hogar. Gracias al aprovechamiento del calor que generan los gases de combustión, una caldera de condensación puede llegar a ahorrar hasta un 25-30% del consumo de combustible.

Como ves las calderas de condensación son un sistema que aporta numerosas ventajas. Todo ello se reduce a que el coste de nuestra inversión inicial se pueda amortizar inmediatamente a nivel de rendimiento, confort y eficiencia; y en pocos años en relación a los costes y consumo.