¿Sabías que el suelo radiante ofrece una combinación perfecta de eficiencia, confort y bajo consumo energético? Y es que este sistema de calefacción destaca por su tecnología innovadora, además, de nulo impacto visual y versatilidad. Todo un sistema todoterreno que se puede combinar tanto con una caldera como con una bomba de calor. Por ello, en este artículo te queremos dar las claves de por qué decantarse por una instalación de suelo radiante como sistema de calefacción en casa es una gran idea:
El suelo radiante es eficiente y ecológico con un alto rendimiento
Partiendo de la base de que las tecnologías eficientes son las más vendidas actualmente, el suelo radiante es un sistema perfecto por sus condiciones. Las tuberías por las que circula el agua son muy delgadas, no superan los 6 – 10 mm. Esto hace que el caudal de agua sea mínimo y, por consecuencia, la energía necesaria para calentar no es mayor a los 30°-45°. Una temperatura bastante baja en comparación con los radiadores que necesitan una temperatura media de unos 60° para poder desprender el calor necesario para la sensación de confort en las estancias.

Sistema confortable, saludable e higiénico
Al ser un equipo que transmite la energía por radiación a diferentes superficies y de manera uniforme, no se modifica la temperatura del aire, además de reducir la humedad en las estancias, así como, de moquetas y alfombras, en el caso de que contemos con ellas en nuestra casa. ¿Pero qué significa esto? Pues que no remueve el aire, sino que el calor que genera se reparte de manera uniforme en lugar de quedarse en puntos concretos como los radiadores. Esto proporciona una sensación confortable en nuestras estancias y no levanta polvo u otras partículas que pudieran ocasionar algún tipo de reacción alérgica; o de sequedad en el aire.
El suelo radiante ofrece ahorro económico
Como ya hemos comentado, el suelo radiante funciona a bajas temperaturas, una función que se traduce en una reducción del consumo de hasta un 20%. Además, si decidimos combinarlo con otros sistemas renovables como son panales fotovoltaicos, geotermia, aerotermia o calderas biomasa, el ahorro se traduce en hasta un 90%.
Sistema invisible, de fácil instalación y con opción de refrigeración
Al colocar las tuberías de su instalación por debajo del suelo, no ocupa espacio en las estancias. Además, si tienes previsto realizar una reforma en tu vivienda o adquirir una nueva, la instalación del suelo radiante es bastante sencilla. Y si lo que estás buscando es un sistema todoterreno y útil 365 días del año, el suelo radiante te ofrece no solo calefacción en invierno, sino que también es capaz de refrigerar las estancias en la época estival. Estamos hablando del suelo radiante refrigerante.

Regulación y control sencillo de la temperatura con domótica o termostatos
Si nos decantamos por automatizar nuestra instalación de suelo radiante, podremos controlar la temperatura media global de la vivienda por estancias o incluso programar las horas de funcionamiento del suelo radiante por separado.
El suelo radiante es un sistema silencioso y muy estético
El suelo radiante es un sistema muy silencioso, y si lo comparamos con otros equipos como los radiadores, además, incrementa entre el 3-5% el espacio útil habitable, permitiéndonos tener más espacio para la distribución de nuestros muebles en casa.
Esperamos que estas claves te puedan servir como referencia por si estás pensando en instalar un sistema de calefacción por suelo radiante en casa.
¿Qué más deberías saber sobre el suelo radiante?
El origen del suelo radiante
Aunque a día de hoy supone una tecnología innovadora, una solución eficiente del siglo XXI, la verdad es que estos sistemas de calefacción tienen su origen en la época romana. Por aquel entonces, en los primeros siglos a.c, utilizaban hornos de leña para generar energía térmica que conducían por un falso suelo de ladrillos apilados para distribuir el calor. Se le llamó calefacción de Hipocausto y este sistema fue empleado principalmente en las termas del imperio.
Años más tarde, los musulmanes lo aplicaron en sus baños y así perduró muchos siglos, aunque nada que ver con los circuitos de tuberías plásticas que se utilizan ahora.
Inercia térmica
El suelo radiante es más adecuado para viviendas o locales en los que se vaya a estar muy a menudo. El concepto de inercia térmica implica que el suelo radiante será más eficiente si no se apaga y enciende la caldera con frecuencia. Si trabajas telemáticamente, entonces pasarás mucho tiempo en casa y lo mismo sucederá para una familia en la que es posible que siempre haya alguien dentro. Para estos casos es más oportuno que para una sola persona que tan tolo pase las noches en la vivienda.
La inversión inicial es alta
A no ser que ya tuvieras planes para reformar tu hogar, instalar un suelo radiante requiere una inversión mayor al principio, aunque empezarás a conseguir resultados y a ahorrar a partir de ese momento. Adicionalmente, necesitas realizar un estudio previo porque no siempre es posible instalar este sistema.
El suelo radiante también sirve para enfriar
Si en vez de impulsar agua caliente, comienza a conducir agua fría, la temperatura ambiente disminuirá. No es tan eficiente, sin embargo, pues se debe evitar que se produzcan condensaciones y por tanto hay una temperatura mínima permitida.
Existen otras superficies radiantes como techos y paredes
Aunque el suelo radiante es el más común, este sistema es lo suficientemente versátil como para ser integrado en otras superficies. Las paredes radiantes son más rápidas, aunque cualquier mueble obstaculiza la emisión de calor, y el techo radiante es más fácil de mantener, aunque se requiere una altura del techo baja.





