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Lavar los platos puede ser una de las tareas de limpieza más complicadas y odiosas para muchas personas y más cuando los resultados no son los esperados. A veces, lavar la vajilla diaria se convierte en un auténtico suplicio sobre todo cuando no tenemos lavaplatos. Sin embargo, con un poco de organización y algunas sugerencias, puedes conseguir que tus platos luzcan como nunca. Habitissimo te proporciona 8 pasos para perfeccionar tu forma de lavar los platos.

Un fregadero amplío es de una gran ayuda

Es muy importante tener un fregadero lo suficientemente amplio como para poder lavar la vajilla. En caso de que tu pila no sea muy espaciosa, coge un barreño y llénalo de agua con jabón. Así, podrás lavar los platos en el barreño y luego eliminar el jabón bajo el grifo.

Usa agua templada

La temperatura del agua es un factor clave para eliminar la suciedad. Si bien es cierto que el agua caliente limpia mejor, no es tampoco recomendable que el agua esté ardiendo. Primero, porque tus manos lo sufrirán y segundo, porque las piezas delicadas como copas o vidrio especialmente fino podrían deteriorarse e incluso romperse.

Lava con estropajo y fibras naturales

Si no quieres dañar tu vajilla, es importante que elijas el estropajo adecuado. En el caso de los vasos, platos, piezas de aluminio, por ejemplo utiliza uno que no sea abrasivo. El de fibras vegetales es muy adecuado. Si sueles usar el típico estropajo de color verde y amarillo, usa la parte amarilla (la esponja) para estas piezas. Y utiliza la parte verde para cuando tengas que eliminar grasa pegada en ollas.

Limpieza de platos

Deja en remojo sartenes y ollas mientras sigues cocinando

Después de haber cocinado es posible que algunas piezas tengan restos de comida y grasa. Para que a la hora de fregarlas no sea una pesadilla, según terminas de cocina, pon en remojo ollas y sartenes más sucias. Añade agua caliente del grifo y unas gotas de tu detergente elimina grasas. Verás que cuando vayas a frotar, la suciedad se va con mucha más facilidad.

Ten un escurridor a mano

A la hora de escoger un orden adecuado para fregar los platos, es importante que empieces por las piezas más pequeñas. Por ejemplo, lava primero los vasos, después los cazos y cacerolas bajas, a continuación los platos y por último las bandejas y sartenes. Utiliza el escurridor que suele estar integrado en la pila o utiliza uno móvil. El escurridor permite que la vajilla se seque de forma natural al aire libre.

Lava diferente cada utensilio, según su material

Cada material se lava de una manera. Por ejemplo, el menaje de madera se lava con agua tibia y un trapo suave, pero no hace falta añadir jabón. En el caso de que la vajilla sea de porcelana, no conviene dejar en remojo durante mucho tiempo para que no se estropee el esmalte. Y en el caso de que el menaje sea de plata, lávalo nada más terminar de usarlo y no te olvides de usar una esponja suave para eliminar las manchas o suciedad.

Limpieza de platos

¿Te gusta secar los platos?

Si eres de los que les gusta guardar la vajilla bien seca, si utilizas escurridor es posible que todavía queden algunas gotas en vasos o platos. En este caso, utiliza un trapo de algodón para rematar la operación. Asegúrate de que el trapo solo se usa para secar la vajilla porque si no, es posible que aportes algo de suciedad a los utensilios mientras los secas.