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Mientras la mayoría de las medidas para intentar combatir la contaminación de las grandes ciudades se centran en ponerle límites al tráfico rodado, gran parte de los ciudadanos desconoce que más de un tercio de las emisiones emitidas a la atmósfera procede de los edificios, sobre todo los más antiguos, que se han convertido en grandes depredadores de energía.

Luchar contra la contaminación atmosférica y sus efectos en los núcleos urbanos es sin duda una de las principales preocupaciones para los ayuntamientos de ciudades tan afectadas por este problema, como Madrid y Barcelona que muchas veces olvidan que es posible tratar esta gran lacra a través de los materiales de construcción.

Una de estas soluciones contra la contaminación que podemos aplicar a los edificios, y seguramente la más agradecida en cuanto a salubridad y visualmente, son las cubiertas ajardinadas, las cuáles no solamente cuentan con efectos descontaminantes, sino que el valor estético de integrar la vegetación en los edificios puede llegar a revalorizar viviendas y hoteles hasta un 12%, según estimaciones de Danosa.

¿Qué ventajas aportan estas cubiertas verdes?

Además de la estética, estos mantos capturan los gases contaminantes y nocivos, estabilizan las condiciones térmicas del edificio, proporcionando en verano frescor y sombra ante la intensa radiación solar y las altas temperaturas. Además, regulan mejor el drenaje y evacuación de aguas pluviales, y rebajan la cantidad de dióxido de carbono que los propios edificios emiten a la atmósfera. Es decir, se convierten en un pulmón más para que las ciudades respiren un poco mejor.

Otro aspecto clave de las cubiertas ajardinadas es que permiten compensar la falta de zonas verdes en los núcleos urbanos. Al mismo tiempo, incrementan la impermeabilización, el aislamiento térmico y el acústico de los edificios, por lo que no todos los beneficios se quedan de puertas para afuera.

Cubiertas ajardinadas para oxigenar la contaminación - Fotocasa Life - cubiertas ajardinadas, cuida tu casa, Eficiencia energética, materiales contruccción - Hogar - Mientras la mayoría de las medidas para intentar combatir la contaminación de las grandes ciudades se centran en ponerle límites al tráfico rodado, gran parte de los ciudadanos desconoce que más de un tercio de las emisiones emitidas a la atmósfera procede de los edificios, sobre todo los más antiguos, que se han convertido en grandes depredadores de energía.

Además, no debemos olvidar la importancia que tiene acometer reformas de este tipo para mejorar la eficiencia energética de los edificios, especialmente ante un parque inmobiliario envejecido y construido antes de la puesta en marcha del Código Técnico de la Edificación (CTE) que vino a marcar unas claras exigencias energéticas. Recordemos que más de la mitad del parque inmobiliario español supera los 40 años de edad y el 80% los 20 años. Por ello, antes de lanzarte a la piscina, debes preguntar a tu asesor en reforma y construcción para ver si tu edificio cumple con los requisitos para poder disponer de la cubierta vegetal y hacerlo de la mejor forma posible.

Lo que no cabe duda es que las cubiertas ajardinadas son soluciones sostenibles que se presentan necesarias para cumplir las exigencias europeas en materia de eficiencia energética de cara al año 2020. Además, estas cubiertas vegetales no deben de instalarse para sustituir a jardines y áreas verdes, sino que deben convivir ambas en los núcleos urbanos complementándose mutuamente.

Los edificios públicos y las grandes superficies como los centros comerciales pueden ser una gran vía de entrada para estas soluciones verdes, aprovechando los techos de estos inmuebles para instalar jardines y zonas verdes y que los ciudadanos se vayan familiarizando con este tipo de reformas.

Sandra Barañano. Directora Técnica de Cuida Tu Casa