A la hora de alquilar, cualquier propietario que se precie sueña con encontrar al inquilino perfecto.
Para conseguir un alquiler estable y seguro no todo depende del inquilino, ya que el propietario se convierte en una pieza fundamental. Ser un buen casero es una de las claves del éxito. Pero, ¿cómo se puede ser un arrendador perfecto? Muy atento, porque a continuación te damos todas las claves.
Legalidad
Es fundamental que el alquiler sea conforme a lo recogido en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Los arrendadores deben dar ejemplo en este sentido. Tener un contrato por escrito, sencillo y claro es el primer requisito a cumplir para convertirse en el arrendador perfecto.
Evitar cláusulas abusivas o confusas es beneficioso para el inquilino, pero también para el arrendador. Es preciso recordar que si el contrato de arrendamiento ofrecido al inquilino es conforme a lo establecido por ley, cualquier problema o malentendido se podrá solucionar más fácilmente.
Realismo
Para el arrendador el piso puede ser un hogar, o tal vez una inversión, que alquila con mucha ilusión. Pero conviene ser realista. A la hora de alquilar es imprescindible fijar un precio acorde a la realidad del mercado en la zona, a las características del inmueble y al estado en el que se encuentre la vivienda. No hay que dejarse llevar por los sentimientos o la necesidad. Un piso con su precio óptimo habla por sí solo: detrás tiene un arrendador perfecto.

Responsabilidad
De igual forma que los caseros buscan un inquilino fiable que cuide de la vivienda y sea responsable, los inquilinos también. Un arrendador perfecto ha de responder ante todas sus obligaciones. Una avería en cualquier electrodoméstico, un problema con la caldera o alguna incidencia derivada del paso del tiempo no pueden quedar en el olvido. Los propietarios tienen que cumplir con sus obligaciones legales con el inquilino y responder, aportando soluciones ante los problemas que dependan de él.
Atención
No es necesario que propietario e inquilino se conviertan en amigos íntimos, pero sí es interesante que traten de establecer una buena relación. Si el arrendador es accesible, soluciona los problemas que puedan surgir y se preocupa de que todo vaya bien, seguro que todo irá como una seda. Y si el inquilino observa que el arrendador cumple, él también lo hará.
Ser un arrendador perfecto es sencillo y es clave para disfrutar de un buen alquiler y encontrar, también, al inquilino perfecto. Solo hay que tomar nota de estos consejos y … ¡ponerlos en práctica!





