¿Qué mejoras ayudan a subir la letra del certificado energético (y de paso revalorizar tu vivienda y bajar facturas)?
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Aislamiento: la base de todo
Si una casa pierde energía por paredes, techo o suelo, ningún sistema moderno compensa del todo. Por eso, el aislamiento suele ser la mejora que más impacta en la calificación.
Dónde actuar:
- Fachadas: aislamiento por el interior o sistemas SATE (aislamiento térmico exterior).
- Cubiertas y tejados: clave en áticos y viviendas unifamiliares.
- Suelos sobre garajes o locales: suelen ser grandes focos de pérdida térmica.
Por qué mejora la letra del certificado energético:
El certificado penaliza mucho la demanda energética. Si la casa necesita menos calefacción y aire acondicionado para mantener una temperatura confortable, baja el consumo estimado anual, y eso empuja la calificación hacia D, C o incluso B.
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Ventanas: el gran punto débil de muchas casas
En viviendas antiguas, las ventanas pueden ser responsables de una parte muy importante de las pérdidas de calor y de las entradas de calor en verano.
Qué buscar:
- Doble o triple acristalamiento.
- Rotura de puente térmico en los marcos.
- Buen sellado para evitar infiltraciones de aire.
Impacto real:
- Reduce la necesidad de calefacción y refrigeración.
- Mejora el confort (menos corrientes y condensaciones).
- Suele reflejarse claramente en el certificado, especialmente si se sustituyen ventanas muy antiguas de aluminio sin aislamiento.
Es una de las reformas más habituales cuando se quiere subir de una letra F o E a una D o C.
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Sistemas de calefacción y agua caliente
Aquí el salto puede ser enorme, sobre todo si se parte de equipos antiguos.
Opciones que mejor puntúan:
- Bombas de calor (aerotermia) para calefacción, refrigeración y ACS.
- Calderas de condensación frente a calderas viejas.
- Sistemas híbridos o con apoyo renovable.
Por qué influyen tanto:
El certificado no solo valora cuánta energía se necesita, sino cómo se genera. Los sistemas más eficientes o que usan electricidad con alto rendimiento (como la aerotermia) reducen el consumo de energía primaria y las emisiones, lo que mejora la letra.
En muchos casos, cambiar el sistema puede ser decisivo para pasar de E a C.
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Energías renovables en la vivienda
Instalar renovables no es solo una moda: tiene un efecto directo en el certificado.
Las más habituales:
- Paneles solares fotovoltaicos para producir electricidad.
- Solar térmica para agua caliente sanitaria.
Qué consiguen:
- Reducen la energía que la vivienda necesita de la red.
- Disminuyen las emisiones asociadas.
- Pueden ser determinantes para alcanzar calificaciones altas (B o A en viviendas bien aisladas).
Además, combinadas con bomba de calor, multiplican el efecto positivo en la calificación.
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Pequeñas mejoras que también suman
No todo son grandes obras. Hay actuaciones de menor escala que, sumadas, ayudan:
- Sustituir iluminación por LED.
- Mejorar la estanqueidad (sellados, burletes).
- Instalar termostatos programables o sistemas de control.
- Cambiar electrodomésticos antiguos por modelos eficientes (aunque influyen menos que la envolvente y los sistemas).
Por sí solas no suelen subir varias letras, pero sí ayudan a consolidar una mejora global.
Estrategia inteligente para obtener un buen certificado energético: no reformes a ciegas
Antes de hacer obras importantes:
- Pide un certificado energético previo con propuestas de mejora.
- El técnico puede simular escenarios: “si cambias ventanas + sistema de calefacción, pasas de F a D”.
- Así inviertes donde realmente influye en la calificación.
Esto es clave pensando en los futuros requisitos europeos, donde las letras más bajas serán las más problemáticas para vender o alquilar.
Beneficios más allá de la letra del certificado energético
Subir la calificación energética no solo es “cumplir con Europa”:
- Vivienda más atractiva en venta o alquiler.
- Menor gasto mensual en energía.
- Mayor confort térmico.
- Posibilidad de acceder a ayudas o deducciones fiscales ligadas a mejoras energéticas.