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Son muchas las viviendas de principio de siglo en las que abundan los mosaicos hidráulicos, aquellas baldosas antiguas estampadas con motivos que se repiten. Durante los años 80 y 90 la tendencia fue taparlos bajo estupendos y lujosos parqués de madera. Sin embargo, con la llegada de la tendencia vintage, ¡cada vez están más cotizados!

El origen de los mosaicos hidráulicos

Presentado en la Exposición Universal de París de 1867, el mosaico hidráulico nació en Europa a finales del siglo XIX como alternativa a la piedra natural. El éxito fue tal que muchos de los grandes diseñadores modernistas de la época realizaron diseños para estos suelos, un ejemplo de ello fueron las obras de Gaudí.

¿Qué son las baldosas hidráulicas?

La baldosa hidráulica es una pieza decorativa de cemento pigmentado y prensado que se usa tanto para interior como para exterior. Antiguamente se fabricaban, pieza a pieza, en moldes metálicos para la aplicación del color y luego se pasaban por una prensa hidráulica, sin necesidad de cocción. Su formato habitual era cuadrado, normalmente de 20×20 cm, aunque podían oscilar entre los 10 cm y los 40 cm.

Los suelos hidráulicos vuelven a ser tendencia

Con la rehabilitación de edificios antiguos, los suelos hidráulicos vuelven a estar de moda nuevamente. Y es que se trata de suelos con gran personalidad, que, además de color, dan un toque vintage a las estancias.

 

mosaicos hidraulicos

¿Dónde puedo conseguir mosaicos hidráulicos?

No todo el mundo tiene la suerte tener mosaicos originales o, si se tienen, pueden estar en muy mal estado. Sin embargo, hoy en día todavía existen empresas que se dedican a producir y reparar baldosas hidráulicas.

Alternativas a los mosaicos hidráulicos: popurrí, porcelanas y cerámicas

También se comercializa en la actualidad el “popurrí”, en el que se mezclan distintos motivos en un mismo m2 de suelo, logrando un efecto parecido que con el hidráulico.

De todas formas, ahora existen otras alternativas. En el mercado hay materiales, como los porcelánicos o las cerámicas, que imitan los acabados de los mosaicos, aunque cierto es que la terminación superficial cementosa de estos los hace únicos.

El mosaico hidráulico no es un material barato, por su forma de fabricación, pero no deja indiferente a nadie y, además, se pueden encontrar numerosos productos, como barnices, para proteger su superficie de las manchas y prolongar su vida.

Eso sí, antes de decidirse por este material para la reforma, se debe tener en cuenta que tal vez parezca demasiado recargado y termine cansando (algo muy habitual con los estampados).